TN, tentáculo obsecuente del multimedio Clarín, goza del poder extrañando la dictadura militar, por ende todos sus serviles periodistas, también.

En Argentina se realizan alrededor de 500.000 abortos clandestinos y, al menos, fallecen 100 mujeres por año y tienen lesiones o enfermedades 68.000 adolescentes, jóvenes o adultas. Por eso, el grupo Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto decidió pasar a la acción y crear la línea telefónica "Más información, menos riesgos", donde se va a brindar información completa y en forma comprensible sobre abortos medicamentosos para intentar evitar que la mortalidad materna en Argentina siga en crecimiento.
.

Luciana Peker

"Lo que me acuerdo como terrible fue que la médica que me atendió no dejó que me acompañara nadie. Fui sola y mi mamá y mi amiga estaban esperando en la esquina en un café. Mi pareja no fue porque no estuvo de acuerdo con mi decisión. El asunto es que una vez abortada, la anestesia me dejó muy descompuesta y no podía recuperarme, estaba demasiado boleada, como el peor borracho sin casi poder sostenerme en pie y la insensible de la médica me apuró y me dijo que me fuera como sea. Así llegué al encuentro de mi mamá: sosteniéndome de las paredes y vomitando cada tres pasos", recuerda Gimena, de un aborto que ya pasó hace más de 15 años, antes de que nacieran su hijo de 14 y su hija de 12, antes que la adolescencia traspasara sus fronteras y que sigue generando en ella un silencio continuo que cuando estalla le da náuseas y la regresa al maltrato de la clandestinidad.


Gimena no integró la lista de mujeres que fallecen cada año por un aborto clandestino. Tampoco quedó infértil o con una infección. Pero, como si el tiempo no pasara, en una sociedad que le ha puesto dinamismo al sexo, salvo a la posibilidad de no morir por tener sexo, el drama de Gimena no deja de repetirse. Ella se salvó y ni siquiera integró las estadísticas del Ministerio de Salud que indican que, actualmente, una de cada 530 mujeres tienen riesgo de morir por causas relacionadas con el embarazo, el parto o la maternidad, que 4,4 mujeres –cada diez mil nacidos vivos– fallecen a causa de la mortalidad materna (y en el 24,2 por ciento de los casos por embarazos terminados en abortos) y que, por cada embarazada que pierde la vida, 20 mujeres sufren enfermedades o lesiones a causa de la clandestinidad del aborto.


Gimena ni siquiera estuvo ni está en la lista de efectos colaterales del silencio, la opresión, la vergüenza, la ilegalidad y el maltrato que rodean al aborto. Pero, igualmente, quedó dañada, no por su propia decisión de postergar una maternidad que no podía sostener como no podía sostenerse a ella misma después del aborto, sino por el abuso de poder y la inseguridad de la ilegalidad del aborto en la Argentina. En estos años, de todos modos, algo sí cambió: irrumpió la opción de abortar a través de medicamentos. Sin embargo, la falta de conserjerías pre y post aborto –como ya existen en los hospitales de Uruguay– hace que, según el testimonio de muchas jóvenes, las pastillas se vendan en la clandestinidad o en las farmacias pero sin un asesoramiento claro y contenedor. Por eso, el miedo, los tabúes, los prejuicios y la falta de accesibilidad a servicios amigables no logran bajar ni las muertes ni las consecuencias de los abortos.


La Argentina tendría que reducir 3/4 la mortalidad materna en el 2015, según se comprometió con las Naciones Unidas. Pero, por los indicadores actuales, no va a lograrlo. Y, llamativamente, las consecuencias del aborto tienen el doble de incidencia (en las cifras de mortalidad materna) en la Argentina que en el resto de Latinoamérica, según cifras oficiales. Y no sólo las estadísticas empujan al abismo del drama. También las que –simple y desbordadamente– angustian.


"¿Qué hago?", pregunta una psicóloga de 35 años que ya tiene un hijo de 5 y un marido con otros tres hijos y no tiene espacio para un nuevo bebé. Aun con dinero, información y formación el misterio es un fantasma que duele. Y las preguntan aúllan en el cuerpo desamparado en el baño. "¿Cómo se hace?" ¿Cuánto tengo que sangrar para ir al médico? ¿Me van a mirar con cara de que soy una bruja? ¿Cómo sé si tengo una infección?", pregunta ella –ni siquiera parte de un sector vulnerable que está todavía más lejos de poder comprar un medicamento, de ser respetada en un hospital, de ser escuchada por amigas o compañeros y de ser acompañada en un proceso que puede aliviar pero que, casi nunca, es sencillo–.


Por eso, las Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto irrumpieron con un cuestionamiento: "¿Quién puede monopolizar el conocimiento?" Y decidieron pasar a la acción de la palabra y responderle a otras mujeres sus dudas. "Mantener a las mujeres alejadas del conocimiento sobre modos de abortar en forma segura es discriminatorio y es condenarlas a morir por falta de información. El uso de medicamentos para realizar abortos seguros, principalmente con misoprostol y mifepristone, lleva más de veinte años como práctica establecida y es recomendado por la Organización Mundial de la Salud y otros organismos por su eficacia y bajo riesgo de muerte y complicaciones cuando se realiza con el método correcto. En nuestro país, el misoprostol es usado cotidianamente por profesionales de la salud para realizar abortos seguros y otros procedimientos", informan.


"A pesar de que el aborto con medicamentos en sus diferentes variantes es ampliamente recomendado por médic@s en todo el mundo, y de que millones de mujeres han usado este método satisfactoriamente, muchas mujeres, en especial las más pobres y las más jóvenes, no saben que este método existe. Las que saben, suelen obtener información confusa e incompleta. Y, por eso, ejercemos nuestro derecho al conocimiento sobre cómo abortar en forma más segura sin distinción de clase, raza, sexo, orientación sexual, etnia, edad, capacidades físicas o mentales o nacionalidad", sostiene el comunicado de las mujeres que van a sostener la línea (011-156-664-7070) "Más información, menos riesgos un proyecto financiado por las organizaciones Women on Waves y XminusY que ya funciona, por ejemplo, en Ecuador. Dos de las activistas que van a poner la voluntad y la voz en el teléfono son la trabajadora social Verónica Marzano y la bióloga María Luisa Peralta, que conversaron sobre esta iniciativa que busca no dejar que la sangre corra sola.


–¿Cuál es la idea de informar a las mujeres sobre abortos seguros?


Verónica Marzano: –La línea va a brindar información sobre cómo se utiliza el misoprostol, que es un procedimiento barato y no invasivo, en forma segura, según lo recomienda la Organización Mundial de la Salud que tiene un manual que se llama Aborto sin riesgo que es de acceso público y que se utiliza también en lugares donde el aborto es ilegal.


María Luisa Peralta: –También lo recomienda la Federación Latinoamericana de Obstetricia y Ginecología y otras organizaciones. Ya está muy aceptado que el estándar básico de atención debería incluir el aborto con medicamentos.


–¿Por qué es más seguro la utilización de misoprostol que las otras formas de aborto?


María Luisa: –Todo el aborto en condiciones legales y buenas condiciones médicas e higiénicas es una práctica segura y tiene muy poco riesgo. El problema con el aborto quirúrgico es que donde está clandestinizado son muy pocas las mujeres que tienen la plata suficiente para pagar un aborto seguro. Cuando es legal, los dos métodos son seguros, pero, en la ilegalidad, es mucho más seguro utilizar medicamentos al método quirúrgico. Además, muchas mujeres lo prefieren porque es más natural, se compara a un aborto espontáneo, no es invasivo y lo manejan ellas.


Verónica: –Además es un método muy seguro hasta las 12 semanas.


María Luisa: –El misoprostol tiene una gran cantidad de aplicaciones obstétricas que se hacen de rutina, en el uso cotidiano, como inducir o facilitar partos en donde se busca que nazca un bebé.


Verónica: –El misoprostol está recomendado por la guía de atención post aborto. Y, además, es de uso común en la obstetricia, por ejemplo, como para facilitar los partos a término, desde hace veinte años. También regula las hemorragias después del nacimiento del bebé. Los profesionales de la salud lo usan para muchas cosas.


María Luisa: –Además, nosotras tenemos una premisa. Las mujeres van a abortar igual. Sin el misoprostol hay más riesgos para las mujeres, pero no menos abortos.


Verónica: –Es imposible sacar de la venta el misoprostol salvo con argumentos muy conservadores –que rocen lo antidemocrático–, porque para la OMS es un medicamento esencial como el ibuprofeno o la penicilina.


–Argentina tiene un índice de mortalidad materna más alto que Uruguay, Chile y Costa Rica y no está cumpliendo con las metas acordadas con la ONU. ¿Cómo puede influir el uso de misoprostol en mejorar la salud de las mujeres?


María Luisa: –Seguro que si no existiera el misoprostol habría más muertes. El problema es que hoy se usa mal porque la información es incompleta y confusa. Sin dudas, que con buena información bajarían las tasas de mortalidad materna.


Verónica: –El misoprostol es absolutamente eficaz. El 1 por ciento de las mujeres que tienen un aborto inducido por misoprostol tienen problemas que no son de riesgo de muerte. En Argentina las mujeres se mueren por ignorancia. Porque no debería haber muertes por aborto.

Vanguardistas y rebeldes, los pingüinos siempre consiguen desmarcarse de quienes intentan etiquetarlos. Primero se quitaron de encima, con apenas un revoleo de plumas, todo el peso de ese remanido argumento que indica que "lo natural" es que las uniones sexuales son entre macho y hembra, y con fines únicamente reproductivos. Naturalmente, los pingüinos exhibieron sus relaciones sexuales entre machos en cuanto zoológico pudieron, desde Alemania hasta el Central Park, en el corazón de Nueva York. No contentos con el jolgorio, también adoptaron huevos y criaron pichones sin por eso desarticular la pareja "gay". Incluso uno de esos pichones ha sido bautizado con un nombre netamente argentino: Tango, que dio lugar a cuentos infantiles destinados a celebrar la diversidad. Ahora, ya bien instalada esta raza de aves en el imaginario homosexual —hay que anotar que cuando en el zoológico de Bremerhaven, en el norte de Alemania, quisieron meter hembras entre los machos para evitar conductas "contranatura", las organizaciones Glttbi pusieron el grito en el cielo para impedirlo—, los bípedos alados volvieron a hacerles un corte y una quebrada a quienes ya no esperaban más de su comportamiento animal y demostraron que no sólo pueden ser "gays" sino también bisexuales. Resulta que en el zoológico de San Francisco, la pareja de Harry y Pepper, dos machos con seis años de relación estable, se desarticuló cuando Linda, una pingüina viuda, enamoró a Harry. Dicen que al principio entre los machos hubo peleas de temer, pero que ahora los tres se llevan muy bien, y hasta hubo biólogos como el profesor de la Universidad de Oxford, Stuart West, que explicaron el comportamiento como "habitual" también entre los monos bonobos, aunque no tengan ninguna función evolutiva. Lo cierto es que los pingüinos, indiferentes a la explicación científica, siguen dando cuenta de que la diversidad es posible y que lo único "antinatural" es ese deseo humano de andar etiquetando comportamientos.

05/09/2009

Sapos de este pozo

Para imponer su propia voz y su propia agenda, jóvenes y adolescentes desde los 12 años que viven con vih se conectan a través de la web.


Años dice haberse pasado Mariana Iacono buscando un espacio en donde poder compartir con otros chicos y chicas de su misma edad su experiencia de vivir con vih. Y si bien hoy ella tiene 26 años y se resiste a pensarse como adolescente (más allá de que haya a quienes sí les cabe el sayo de la "adolescencia extendida"), lo cierto es que el tiempo que pasó sintiéndose sapo de otro pozo en grupos de personas con vih en los que siempre era la más chica, la alentó a crear un espacio diferente. Así nació la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos, una iniciativa que está dando sus primeros pasos y que Iacono, junto con su amigo Alejandro Pompei, lleva adelante con el objetivo no sólo de formar un ámbito de pertenencia para chicos y chicas seropositivxs de entre 12 y 30 años, sino también con el de darles mayor visibilidad y capacidad de organización a personas de una franja etaria que suelen sentirse relegadas.

"Lo que pasa, en general, es que cuando una organización que trabaja con la problemática del vih hace un proyecto para adolescentes, son adultos los que lo hacen. Y ese proyecto nace de lo que a ellos les parece que son las necesidades de los adolescentes", opina Iacono, quien advierte que en materia de políticas públicas también es raro que el Estado convoque a adolescentes para que participen. "Queremos que nos tengan en cuenta a la hora de tomar decisiones, e impulsar la creación de nuevas y nuevos líderes. Llama la atención que en la Argentina, habiendo más de 130.000 infectados, seamos tan pocas las personas visibles."

En un principio, la Red va a funcionar a través de Internet (el egroup es: redargentinadejovenespositi vos@yahoogroup.com.ar) y Iacono espera que sirva para intercambiar información, pero también como un lugar que permita "hacer nuevos amigos, ponernos de novios, bancarnos en los bajones, contarnos experiencias". Y para trabajar en una agenda focalizada en los más jóvenes, obviamente. "Yo soy trabajadora social y doy talleres sobre vih en colegios —cuenta Iacono—. Y lo que veo entre los adolescentes es que sigue existiendo el prejuicio de que quien tiene vih es o ha sido una persona promiscua. Por otro lado, lo que acrecienta la vulnerabilidad entre los jóvenes es el consumo de drogas y de alcohol, porque si vas a un boliche y tomás una pastilla de éxtasis es más probable que después te olvides de usar preservativo. Además, los jóvenes hoy ven que la enfermedad se cronificó, que la medicación te la da el Estado, o conocen a alguien que tiene vih y está bien, y eso hace que ya no tengan tanto temor a contagiarse. Por eso no creo que haya que hacer la distinción por orientación sexual, porque ya pasamos la etapa de los `grupos de riesgo'. Hoy el único grupo de riesgo son los pobres, que no tienen acceso ni a la salud ni a la educación ni a condiciones de vida dignas. De ahí que, más allá de esto, hoy todos estemos en riesgo de la misma manera." l

independencia008@yahoo.com.ar

17/08/2009

Check In

Orientados



En la India, país que hace un par de años tuvo el primer príncipe abiertamente gay de la historia (Manavendrasinh Gohil, para más datos, príncipe de Rajpipla), la Corte Suprema de Nueva Delhi ha dictaminado la semana pasada que las relaciones homosexuales ya no podrán ser consideradas delito. Así, la Justicia de ese país denuncia por primera vez una legislación heredada de la época de la colonia, que prohíbe las relaciones entre personas del mismo sexo por considerarlas "contra natura" y castiga con 10 años de cárcel la homosexualidad y, en particular, la sodomía. Una pena que rara vez es aplicada, pero que constituye un paraguas para el acoso y la intimidación policial, según declararon militantes Glttbi, y cuya invalidez, si bien por el momento sólo regirá en Nueva Delhi, sienta jurisprudencia para todo el país.

Desorientados

Lejos de toda sensualidad y exotismo, Oriente sigue siendo un verdadero páramo en lo que se refiere a los derechos de las minorías sexuales. Y para contrarrestar tanta homofobia (se sabe que en países como Arabia Saudita, Irán, Mauritania, Qatar, Sudán, Nigeria y Yemen la homosexualidad está penada con la muerte), Amnistía Internacional acaba de lanzar una campaña para denunciar la situación de los gays en Camerún. Un país cuyo Código Penal establece penas que van de los 6 meses a los 5 años de cárcel y considerables multas para "cualquiera que tenga relaciones sexuales con una persona del mismo sexo", y que forma parte de una lista de más de veinte países, todos situados en esa parte del globo, en los que Amnistía hace años que viene denunciando atropellos a los derechos humanos y al libre ejercicio de la sexualidad.

01/08/2009

La elección

Monita Del Prado

Parecía no ser un buen comienzo de año. Me dijeron: "Elegí cualquier lugar para trabajar, pero no acá. "Acá" era donde había trabajado los últimos 10 años de mi vida. Elegir, repetí en voz baja mientras regresé al viejo lugar donde había trabajado antes. ¿Elegir? Me pregunté si siempre habìa elegido así, con magras opciones, con porcentajes ínfimos de libertad, con nulo margen de acción, con la decisión encorsetada, con la trampa de una elección a las apuradas. Sí, siempre.


Un día conocí a mi equipo. Era ella.


Es una mujer hermosa pensé, realizando un juicio de valor claramente objetivo, protegido por 20 años de matrimonio hetero. Se presentó como un vendaval. Me dijo quién era, que también venía de otro lado, cómo iba a trabajar ese año, qué cosas haría y qué cosas de ninguna manera iba a hacer.


Yo no podía dejar de mirarla a los ojos, tenía un imán en la mirada. Quería decirle que se sintiera bien, que no se tendría que defender de mí, que sé cuidar a los que trabajan conmigo, que la podía cuidar. Nos entendimos más allá de los discursos y confiamos mutuamente. "Llevame donde vayas", me dijo un día, laboralmente hablando. "Quedate tranquila", estás pegada a mí para siempre, respondí totalmente convencida, pero sin plena conciencia del alcance de mis palabras. "¿Querés ser mi hermana mayor?", dijo otro día y me conmovió todavía más.


Era sólo una cuestión de tiempo permitirme sentir. Me invadía un arrebato de mariposas cada vez que la veía llegar y creía que un día el corazón saltaría de mí, para irse con ella.


Luego de unos meses me decidí y la llamé para contarle lo que me pasaba y pedirle ayuda. Esperaba ingenuamente que al decirlo nos reiríamos juntas como tantas veces y súbitamente se terminaría todo.


"Es que tenemos mucha piel", contestó con vehemencia e hizo que me temblaran las rodillas. Nos encontramos al otro día para hablar personalmente frente al río, cerca del Puente de la Mujer. En realidad, ella avanzó y yo la apuré. Ninguna de las dos habíamos estado antes con una mujer.


Me besó y supe que no podía dejarla ir. Y elegí. Elegí el amor por sobre todas las cosas. Nadie esperaba de mí esta elección, sólo yo. Porque a nadie beneficia, a nadie le conviene. Sólo a mí y a ella. La elegí contra todos los mandatos, contra todos los preceptos, a pesar de todos los pronósticos y de los malos augurios, contra todos los preocupados y ocupados en la vida ajena.


Hace un año que estamos juntas y la elijo todos los días. Agradezco su amor cada vez que la veo mirarme y por la oportunidad que me da, de saber y de sentir, que casi en la mitad de mi vida, por primera vez, elijo libremente.

Diana Sacayán


Lloviznaba sobre la Ciudad de las Luces, el tiempo parecía no prometer demasiado; sin embargo, las/los activistas comenzaban a llegar de a poco, algunos se hicieron de paraguas, otros dejaban caer –como una caricia– la suave llovizna sobre su rostro. La cita era en la Rue Saint Martin del Quartier 3. Algunos que llegaban para la manifestación se mezclaron entre un grupo de personas que ofrecían abrazos gratis por la paz. Otros y otras tomaron distancia y preparaban con paciencia carteles que rezaban "No a la transfobia". Es 16 de mayo y con motivo del 17 –Día Internacional contra la Homofobia– se celebra el día contra la transfobia por decisión de las organizaciones francesas. La consigna se manifestó a gritos, como si viniera a dignificar un largo reclamo interno del Movimiento Glttbi.


Yo me sentía en mi salsa, como en casa; cual si fuera El otro cielo de Julio Cortázar, me transporté al otro cielo de mi Buenos Aires querido en las manifestaciones frente a la Catedral, con mis adorables compañeras Marlene y Lohana, que gritan con firmeza contra las injusticias del patriarcado y el machismo.


Alguna activista argentina inventó con ingenio y contundencia la consigna que gritaba con su voz chillona: "¡Alerta, alerta, alerta que caminan travestis argentinas por las calles parisinas!".


Al rato alguien anunció el final y la gente comenzó a dispersarse con sutil obediencia. Yo me quedé con ganas de más. Pero enseguida me invitaron para un brindis y me acompañaba Kouka García, una activista travesti que hace más de 20 años reside en Francia. Ella cuenta que el día que bajó del avión conoció a Daniel, el que es hasta hoy su actual compañero. Hace más de 4 años decidió organizarse en un grupo: Parí-T. La otra persona que nos acompañaba no es ni mas ni menos que la conocida activista Mónica León, quien hace dos años escandalizó al mundo al intentar casarse con una transexual; ambas coinciden en asegurar que escaparon de las persecuciones y llegaron a París en busca de futuro, aunque en contextos muy diferentes.


Una trans tailandesa, con un leve golpe, abre una jugada de pool; yo noto que, a diferencia de las rayadas y lisas de acá, estas bolas son rojas y amarillas. El juego no prometía mucho, algo me posesiona nuevamente en el relato de Mónica, eran las más de 45 chicas argentinas que viven hoy en París, la mayoría se gana la vida en el Bosque, que es el lugar de prostitución de las latinas, allí hay que pelear el lugar, arreglar plaza, y pasarte día y noche para que los euros se diluyan de las manos. La estrategia para no pasar a ser indocumentada es contraer la unión civil con algún francés con "onda" y así al cabo de unos años pasar a obtener documentos. Todas viven en un barrio que es el equivalente de Constitución: allí alquilan en hoteles y la mayoría no sale, más que para ir a trabajar. Pero, sin embargo, afirman que no quieren regresar y esperan rehacer sus vidas lejos de su tierra.

02/07/2009

Homocausto

Por si fuera poco, después de que los mataron a puñalada limpia, les quemaron los genitales con un ácido. Pero la rúbrica macabra del crimen sexual que el viernes pasado estremeció a Río de Janeiro, y en el que un joven llamado Joao Cavalheiro fue encontrado muerto en su departamento del barrio de Ipanema junto a su novio, un japonés que trabajaba como guía de turismo, se vio completada con las pintadas que la policía halló en la escena del crimen. En ellas podía leerse las siglas del CAG (Comando Anti-Gay), las que también han aparecido en los muros de algunos locales de esa misma ciudad frecuentados por homosexuales. Un supuesto grupo que ha empezado a sembrar el pánico en el seno de la comunidad gay y ha puesto en alerta a la policía carioca, que es un claro exponente de la ola de violencia homofóbica que se vive en Brasil y que en lo que va del año ya ha registrado cincuenta homicidios de gays, lesbianas y travestis en diferentes puntos del país. "Cuatro de cada diez agresiones físicas que se denuncian en las playas del estado de Pernambuco provienen de individuos pertenecientes a minorías sexuales, que a la vez representan el 60 por ciento de las víctimas de los crímenes más aberrantes", declaró el comisario Nicanor Oliveira, a modo de ilustración del alarmante incremento en el número de crímenes por razones de discriminación sexual. Tendencia que tuvo su record en 2008, con 200 asesinatos, y que según agrupaciones lgbtti ha posicionado a Brasil como el país en el que se comete el mayor número de asesinatos homofóbicos en el mundo, seguido por México y los Estados Unidos. Algo que le permitió a Marcelo Cerqueira, del Grupo de Gays de Bahía (GGB), definir la delicada situación como un "homocausto".

Sandra Russo

Somos peligrosos bichos de consumo, aunque ese desvío de la especie está tan sólidamente cristalizado en nuestras percepciones, que cargamos con nuestros tics de consumidores con la misma resignación con la que se carga la estatura o la neurosis. Y la cuestión más jodida no es que estemos empujados todo el tiempo a comprar algo, sino la puesta en sentido de valores publicitarios dentro de nuestra subjetividad.


Pasan cosas raras entre la ficción y la realidad. Es más, cada uno tiene su propia idea de lo que es ficción y lo que es realidad. Y a eso debe sumársele que vivimos rodeados de una realidad superpuesta a otra (la realidad mediática sobre la vida real), que desenfoca permanentemente nuestras percepciones e ideas para reenfocarlas hacia donde ella las orienta. La realidad mediática, por otra parte, está compuesta por capas que por ejemplo, en la actualidad, hacen que dentro de todas las ficciones televisivas diarias se haya incorporado la publicidad no tradicional, de modo que personajes de ficción consumen papas fritas de verdad o se toman un analgésico de venta libre.


Los deseos son reales, forman parte de nuestras vidas reales, igual que las frustraciones y los miedos. Pero incluso ese entramado de sustancia nuestra, de sustancia esencial, eso que somos antes que mujeres u hombres, antes que altos o bajos o lindos o feos, adquiere formas ficcionales proporcionadas por la realidad mediática. De acuerdo con esa imaginería colectiva impulsada por los medios, por ejemplo, las mujeres deseamos ir a un spa. Se da por hecho. ¿Qué mujer no desearía parar por un día su actividad diaria, para ser masajeada, encremada, hormada en un sauna o enfangada con barro egipcio para salir de allí con un piel de treinta si tiene cincuenta, y de diez si tiene treinta? Pues bien: hay un marketing del bienestar que no tiene en cuenta a la gente fóbica, porque ése debe ser mi caso. Ni loca pasaría un día en un spa, con extrañas hablándome de sus secretos cosmetológicos mientras me refriegan barro por el cuerpo como si fueran enfermeras de nursery y yo un bebé manipulable y sin duda deseoso de ser alzado a upa.


Otro borde curioso entre ficción y realidad se da en la imagen de madres que promueve la publicidad. Para empezar, las madres de la publicidad son en general mujeres en la instancia de usar productos de limpieza y/o de una canasta familiar ampliada con una lista infinita de variedades de postrecitos, flancitos, yogures, leches fortificadas o gelatinas. Las mujeres aparecen casi exclusivamente en las publicidades de cremas antiarrugas, champúes o ropa y perfumería. No son la misma la madre y la mujer. La madre publicitaria es modosita, sonriente y católica. La mujer siempre que puede tiende a ser fatal.


La madre publicitaria ama que las medias de sus hijos estén blancas. Alcanza con eso. Las medias blancas, eternamente grises o negras en los hijos reales que criamos. Las poníamos con la ropa blanca en el lavarropas, quizá las refregábamos, quizá hasta llegamos a usar algo especial para blanquearlas. En mi caso, naturalmente, fue lavandina, y así quedaron de agujereadas. En la vida real, muchas mujeres no manejamos como Dios manda una casa, si el parámetro es el comportamiento ficcional de la madre publicitaria. Y las mujeres reales entramos en contradicción con eso. En algún lugar pesa no haber hecho a mano ningún disfraz en la vida escolar de nuestros hijos, o no haber sido esa madre encantadora de la publicidad del postrecito, que el centavo que ahorró durante un año comprando una marca más barata lo usó para comprarle al niño un sacapuntas. ¡Qué mejor ejemplo sobre la administración del dinero que ese centavo que se convirtió gracias a la tenacidad en un vistoso sacapuntas! Bueno, ése es uno de los ejemplos que no hemos dado.


La mujer publicitaria de las cremas, por su parte, es proactiva con su aspecto personal, y tiene la paciencia de hacer el tratamiento completo: por la noche demaquillante y nutrición, por la mañana, hidratación. La mujer publicitaria más arrolladora, la de belleza y determinación más importantes, hace el tratamiento completo pero con diferentes cremas, ya que hay una variedad de cada paso para los pómulos, otra para el contorno de ojos y una tercera para el contorno de la boca. En la vida real, somos muchas las que nos acordamos de la crema de limpieza cuando vamos por el tercer mate del día siguiente.


La mujer publicitaria sabe caminar con tacos altos, sabe hacerse compresas en los ojos y renovarse en quince minutos, y sobre todo sabe lo que quiere: ¡nada más que un producto! Las mujeres en la vida real muchas veces no sabemos lo que queremos, pero estamos seguras de que ese enigma no es de marca, ni siquiera de primera línea.

En el azul de abril, en el gris del otoño,

Los árboles poseen una gracia inquietante.
El álamo en el viento se retuerce y se pliega
Cual cuerpos de mujer trémulos de deseo.
Su gracia es un desmayo de carne abandonada
Y murmura su fronda, al soñar se estremece,
Se inclina, enamorada de las rosas del Este.
Lleva el olmo en su frente una corona pálida.
Revestido de claro de luna plateado,
El abedul deshila su cambiante marfil
Y plasma palideces en las sombras inciertas.
El tilo huele a ásperas y oscuras cabelleras.
Y desde las acacias de lejana verdura
Divinamente cae la nieve del perfume.


Hace falta que un grupo de adolescentes decida quedarse en silencio para darse cuenta de cuánto espacio llenan sus voces, aun cuando tantas veces no sean escuchadas o tenidas en cuenta. Pero es justamente por esta última razón que su protesta, el viernes pasado, se hizo sentir de manera contundente a lo largo y ancho de los Estados Unidos: un mes antes de que se recuerde en el mundo el día internacional contra la homofobia, la Gay, Lesbian and Straight Education Network (GLSEN) –Red de educación de gays, lesbianas y heterosexuales, según la traducción– instaló el Día del Silencio como manera de llamar la atención sobre las agresiones que sufren las y los estudiantes secundarios por causa de su orientación sexual o identidad de género; agresiones, abusos, acoso que muchas veces empuja a la muerte. Puede parecer extraño que sea el silencio la herramienta utilizada para denunciar una situación cotidiana que suele sufrirse, justamente, en silencio. Pero es esa ausencia de palabras que padres y madres no podrán achacar esta vez a las hormonas lo que puede habilitar, terminada la protesta, a que hable, se discuta, se denuncie, se reflexione sobre esas agresiones que tantas veces son minimizadas como "cosas de chicos". Según la GLSEN, la adhesión que tuvo el Día del Silencio esta vez se debió tanto a cierto ánimo de disputa cultural en torno de la legalización en distintos estados de los EE.UU. del matrimonio gay como a la difusión que tuvieron –sólo en abril– dos suicidios de jóvenes estudiantes: Carl Joseph Walker-Hoover, de 11 años, y Eric Mohat, de 17, quien se disparó a la cabeza después de haber escuchado hasta el hartazgo en su escuela que "nadie iba a extrañar a un maricón" si decidía matarse. Esta vez, tal vez sólo por esta vez, el silencio fue salud.

En Nuestro lado oscuro. Una historia de los perversos (Ed. Anagrama), la psicoanalista Elisabeth Roudinesco define las perversiones en una perspectiva histórica. Y propone más: reconocer el lado oscuro que todos tenemos.
.
Si ahora mismo miramos hacia atrás, nos encontraremos con una adorable y larga fila de personajes perversos que nos saludan. Se trata de ficciones o de seres de carne y hueso a quienes admiramos, defendemos, reivindicamos al punto de que no sabríamos cómo vivir sin su influencia. Porque fueron perversos los niños que se masturbaban, los homosexuales, las mujeres histéricas, las ninfómanas, las obras de Sade, de Pasolini. Fue perversa para su familia la monstruosidad de Gregorio Samsa y también la imagen siempre joven en el espejo que perdió a Dorian Gray. Mirando hacia atrás comprenderemos entonces que el mal absoluto, salvo en el caso aberrante del nazismo, no existe. Ni siquiera la pedofilia que hoy nos escandaliza y rebela fue siempre una perversión. Es claro, no siempre los niños pudieron vivir su propia infancia, ni contaron con sus propios derechos. Los flagelantes fueron santos primero y masoquistas siglos más tarde. He aquí un ejemplo excelente: mientras la pauta religiosa medieval propugnaba la humillación corporal como método para menospreciar el cuerpo y ensalzar el alma para acercarse a Dios, la flagelación se consideró una práctica sublimadora, pero, cuando la perspectiva eclesiástica cambió, la flagelación se transformó en vicio.

¿Será que sólo se trata de nacer en el momento adecuado? O tener suerte, vida y paciencia para que los cambios favorezcan a una u otra perversión...


La pregunta que intenta responder este nuevo libro de la psicoanalista francesa Elizabeth Roudinesco es la siguiente: ¿dónde empieza la perversión y quiénes son los perversos? Guiada por las sombras de Foucault, de Bataille y por una autocrítica que el psicoanálisis nos adeuda hace tiempo, entre otras cosas porque estudió la perversión como problema individual, dejando de lado toda perspectiva histórica, política, cultural, la autora se propone discernir entre perversión y perversidad mirando hacia atrás. Ya Michel Foucault, inspirado en Bataille, había proyectado incluir en su Historia de la sexualidad un capítulo dedicado al mundo de los perversos, es decir, a aquellos a quienes las sociedades humanas, preocupadas por desmarcarse de una parte maldita de sí mismas, han designado como tales.


Toma la posta Roudinesco a lo largo de cinco capítulos que abordan sucesivamente la época medieval, con Gilles de Rais, las santas místicas, los flagelantes; el siglo XVIII, en torno de la vida y la obra del Marqués de Sade; el siglo XIX, el de la medicina mental, con su descripción de las perversiones sexuales; por último, el siglo XX, donde se afirma, con el nazismo –y en especial en las confesiones de Rudolf Höss a propósito de Auschwitz–, la metamorfosis más abyecta que existe de la perversión, antes de que ésta acabe por ser designada, en nuestros días, como un trastorno de la identidad, un estado de delincuencia, una desviación, sin que por ello deje de desplegarse en múltiples facetas: zoofilia, pedofilia, terrorismo, transexualidad.

Si bien el mundo ya no se halla regido por una autoridad divina, aun en el reinado de la ciencia, la perversión sigue siendo sinónimo de perversidad y cualesquiera que sean sus figuras, dice la autora, siempre se relaciona, como antaño, con una especie de negativo de la libertad: aniquilación, deshumanización, odio, destrucción, dominio, crueldad, goce. Roudinesco, en este trabajo, señala la doble cara de la perversión que por un lado marca el límite que una sociedad se impone y, por el otro, celebra su poder para romperlo. Preserva la norma sin dejar de asegurar a la especie humana la permanencia de sus placeres y de sus transgresiones. ¿Qué haríamos sin Sade, Mishima, Genet, Pasolini, Hitchcock y tantos otros que nos legaron las obras más refinadas que quepa imaginar? ¿Qué haríamos si ya no nos fuese posible designar como chivos expiatorios –es decir, perversos– a aquellos que aceptan traducir mediante sus extraños actos las tendencias inconfesables que nos habitan y que reprimimos?


Hechos trágicos, del espectáculo, de la política, vistos a través del cristal del periodismo argentino, que bien sabe que con la corrección política, al día siguiente, se envuelven huevos.



Marta Dillon

"Los gays ya pueden entrar a las Fuerzas Armadas. Hoy entró en vigencia la ley que permite a los homosexuales ser militares en Argentina."
(Diario Los Andes, 3 de marzo)


Vaya picarones los editores o editoras del diario mendocino, ¿no? Porque la noticia no sería nada si no hubiera sido ilustrada con esa linda foto, propia de la imaginería berreta de un portal de contenidos soft porno para celulares. Aun así, el texto da de sí: es que, como bien dice en el cuerpo de la nota —lo que aquí se reproduce es título e introducción— se trata de la entrada en vigencia del nuevo código militar que anula la pena de muerte, el fuero militar y también la penalización de la homosexualidad. De todos modos, más allá de la letra escrita, homosexuales en el Ejército sin duda hubo y hay y lamentablemente también pena de muerte —aunque la última vez que se aplicó esa figura fue en 1934. Otras ejecuciones no merecieron procesos legales—. ¿Qué nos querrá decir el hidalgo diario mendocino, entonces, con su edición? No hace falta pensar demasiado, tal vez con un antiguo "¡a dónde iremos a parar!" se puede resumir la intención de esta bonita página.


¿Quién?


El travesti "Pequeña P" fue hallado muerto. Los voceros dijeron a DyN que el cadáver de la víctima, Mario Atún, de 27 años, fue encontrado esta mañana "
(La voz del Interior, 27 de febrero)


Dice la crónica del espectáculo que la actriz se suicidó, que su novio fue expulsado de su funeral por el resto de la familia, que David Nalbandian —el blondo tenista— era "su fiel admirador" y que era muy querida en su ambiente. Pero claro, también dice que fue "hallado muerto", que una vez fuera del escenario no merece más reconocimiento a su identidad que aquella que impone la burocracia: Mario Atún, 27 años. En un gesto parecido a la revancha, quien tiene la palabra restaura su idea de orden y entonces la actriz pasa a ser "el travesti". Muerta, su cuerpo le pertenece a otros —la familia que echó al novio, por ejemplo—, su nombre, el de ella, no volverá a pronunciarse. De esto saben las travestis: cuanto más golpee la desgracia, cuanto más lejos se esté del brillo del espectáculo, menos derechos tendrán a su nombre propio. Cuando son apuñladas, detenidas, sospechadas, las travestis son "los travestis" y no se discute. ¿O encima de desafiar la ley de los sexos pretenderán desafiar, impunes, la ley de la burocracia?


Sorpresa


"¿Qué es lo que lleva a figuras de fama internacional heterosexuales a impulsar el tema (del matrimonio homosexual) con tal persistencia? (...) dado que el arte, la cultura y el espectáculo suelen atraer más que otras actividades a miembros de la comunidad LGTB, el contacto habitual con ellos los ha hecho más permeables a hacerse eco de sus problemáticas y sensibilidades insatisfechas."
Pablo Sirvén, diario La Nación, 1º de marzo.


Aunque, evidentemente, al columnista de espectáculos de La Nación le tomó una semana entera digerir los discursos políticos que acompañaron la entrega de premios Oscar a Milk, la película de Gus Van Sant, la sorpresa no terminó de abandonarlo. Sin embargo, he ahí una razón válida para bregar por los derechos de gays, lesbianas o trans: ¡tener un amigo! Conocerlxs es quererlxs, nos dice Sirvén, y su línea argumental puede servir para saber por qué sigue habiendo hambre en Africa, por ejemplo: la distancia impide que podamos hacernos eco de sus "sensibilidades insatisfechas". ¿Y al cura Williamson? ¿Por qué se le exige que reconozca el holocausto si no tiene un amigo judío? ¿Y dónde lo va a encontrar si no anda por el Once? Porque además de necesitar un amigo gay para acompañarlo en su reclamo, hay que estar en el lugar indicado para conocerlo. Y eso, según Sirvén, tampoco es en todas partes.


No digas gay


"Y no me vengan ahora con que fue un crimen pasional porque era gay"
(Susana Giménez, en la ma-yoría de los medios, 27 de febrero)


Es cierto, fuera de contexto, la frase de la diva de la televisión hasta parecería políticamente correcta. Sin embargo, fue dicha en medio de una andanada de brutalidades que ya se han repetido suficiente. Así pasó desapercibida esta mención al crimen pasional —suele suce-der cuando las víctimas son mujeres o gays, sobre todo— que esta vez podría ocultar otro tipo de crimen que sí merece que se diga que la víctima es gay: el crimen de odio, ese que se desata por homofobia, una manera de machos de ajusticiar a quien se escapa de la norma. De eso casi nadie quiso hablar. Hubo, sin embargo, otros eufemismos. Analía Córdoba, fiscal, en Radio Mitre, calificó el crimen como "medio raro". Marcelo Chiebrau, jefe de la DDI Matanza, dijo en el diario Crítica: "No tenemos ningún indicio de que haya sido una fiesta sexual. Si bien es verdad que el fallecido tenía puesto sólo un traje de baño (una sunga), era lógico: había una pileta en la casa", develando bellamente sus propias especulaciones.

15/03/2009

Iglesia rojo sangre

Benedicto XVI arremete, cada semana, con un acto de fidelidad a lo que fuera la Santa Inquisición más contundente que el anterior. La sangre ha vuelto a la Iglesia y nadie se preocupa siquiera de lavarla.
.
Carlos Figari
.
La reciente iniciativa ante la ONU para despenalizar a nivel mundial la homosexualidad, capitaneada por Francia, finalmente dividió aguas e hizo caer el supuesto velo de tolerancia de organizaciones como la Iglesia, poniendo en evidencia la política clara de exterminio —sí, así con todas las letras— que la Iglesia Católica Romana propició y prácticamente encabezó durante siglos, y no sólo contra homosexuales sino contra varios colectivos humanos. Judíos en la catoliquísima España y en sus colonias (más que por pruritos de fe, por apropiarse de sus bienes), herejes, brujas y sodomitas. Estos últimos ordenados quemar desde la época del emperador Constantino, práctica que heredara luego el Santo Oficio de la Inquisición.

Con la revisión del Concilio Vaticano II algo parecía cambiar, aunque no tanto. Juan Pablo II inició la era de las disculpas públicas en la Iglesia. Un mea culpa por la condena a Galileo —y a la ciencia toda—, otro por la actitud ante los judíos juntamente con la excomunión a los obispos que negaban de hecho el Holocausto y a los lefebvristas que insistían en el asesinato de Dios por los judíos. No obstante, para la quema de homosexuales no hubo ni habrá disculpas.

Con este papado se "cayeron las caretas". Al final Benedicto XVI era, antes de asumir como papa, el prefecto para la Doctrina de la Fe, nada menos que la vieja Inquisición reciclada con otro nombre. Pero un simple cambio de designación no lava tanta sangre y la sangre al final volvió. Volvió en la reciente negativa a condenar la pena de muerte a homosexuales; en la persecución a los curas homosexuales (casi imposible de pensar si tenemos en cuenta que los monasterios fueron reductos de socialización homoerótica durante siglos). Volvió también, y principalmente, en esta cruzada contra lo que la propia Iglesia ha comenzado a llamar "una cultura gay" (concepto que a veces nosotros mismos usamos sin advertir las peligrosas implicancias políticas que tiene). Con un subterfugio se sostiene: nada tenemos contra las personas que manifiesten tendencias homosexuales, sí contra los que consienten y adoptan un estilo de vida gay que se intenta imponer a la sociedad toda.

Los obispos españoles han advertido sobre el "lobby gay", que presiona políticamente para instaurar en el mundo esta nueva herejía, la que denominan "cultura gay". Es decir, un mundo donde sea "natural" y universalmente aceptada y practicada la homosexualidad, que se refleja en las reformas legislativas que se pretenden aprobar en contra del matrimonio, la familia, la educación, el aborto, etc.

Un disparatado manual de autoayuda para las personas "que viven atormentadas por un sentimiento de vergüenza y de culpabilidad, que se sienten excluidas o diferentes por experimentar una atracción homosexual no deseada ni buscada", recientemente fue editado por la editorial salesiana. Se trata de convencernos de que la denominada "cultura gay", al generar una mayor "aceptación" de los homosexuales, termina incitando a los actos homosexuales, algo que experimentó la propia autora del libro. Por suerte, para ella, pudo "recuperar la paz tras lidiar por años con sus propias tendencias". Así nos relata "el camino de retorno" hacia la "dignidad y libertad".

Juntamente con todo esto, Ratzinger escandaliza al mundo nombrando arzobispo a un austríaco que acusa de "satánicos" los libros de Harry Potter y que sostiene que el huracán Katrina fue un justo y merecido castigo para una ciudad tan pecaminosa como Nueva Orleáns ("¿Sabían que dos días después de la llegada de Katrina las asociaciones de homosexuales tenían prevista una marcha de 125.000 militantes?", agregó el nuevo purpurado); levanta la excomunión de los disidentes antijudíos y ultraconservadores, viejos carcamanes con taras mentales que necesitan beber sangre para llevar adelante sus absurdas vidas rodeadas de violencia. Extraña iglesia, la del culto a la sangre. Tan extenso en la historia como la larga "capa magna" que, a modo de provocación ultraconservadora, ostenta el monseñor español en la foto de esta nota.

La Football Asociation está produciendo un video antihomofobia y racismo, con estrellas como Owen, Ronaldo, Rooney y el mismo Beckham, para ser difundido mundialmente por YouTube y entregado en cada escuela en el Reino Unido, la tierra de los hooligans –violentos y machistas si los hay–. Esta iniciativa surgió tras un 2008 plagado de titulares sobre la virulencia de los cánticos homofóbicos y racistas en el fútbol. "Los cantos son parte del elemento dramático asociado a la masculinidad y a las fronteras entre sexos", según palabras de Eduardo Archetti en El fútbol y el otro machismo, así que habrá que enseñarles a los chongos a desdramatizar, que no es contagioso. En nuestro país, una de cada tres canciones de hinchadas de fútbol tienen contenidos discriminatorios, según el Inadi.¿Podrá Beckham apoyarnos también a nosotrxs?
.
Un guiño a la derecha
.

Que Barack Obama haya dicho en una entrevista, cuando todavía era candidato a la presidencia de los Estados Unidos, que su serie de TV favorita era The Wire –un programa que salió al aire por HBO entre 2002 y 2007, y que muestra de modo hiperrealista la vida de policías y narcotraficantes en la ciudad de Baltimore– y que de entre todos sus personajes eligiera como favorito a Omar, un gangster negro y homosexual interpretado por el actor afroamericano Michael K. Williams –una suerte de Robin Hood que gusta de robar a los narcos para repartir el botín y que Obama calificó como "el más rudo, el más malo de los muchachos que hay en el programa, aunque sea gay: eso lo hace un personaje interesante"–, puede ser visto como un signo inequívoco de cuánto le conciernen al presidente electo las minorías étnicas y sexuales. Lo que acaso explica, a su vez, que en las últimas elecciones el setenta por ciento de los gays y lesbianas de los Estados Unidos lo haya votado.


Si bien los guiños hacia la comunidad LGBTT fueron varios, antes, durante y después de la campaña (ya como senador, Obama impulsaba la inclusión respetuosa de gays y lesbianas dentro del ejército, sostenía que los homosexuales deberían tener los mismos derechos a adoptar que los heterosexuales, estaba a favor de la unión civil, aunque no del matrimonio), algo en la luna de miel comenzó a hacer ruido cuando decidió elegir a un detractor de los matrimonios gays como director de la ceremonia religiosa que se realizará el 20 de enero, cuando tome posesión del cargo. Rick Warren es el reverendo jefe de la Iglesia Saddleback, del condado de Orange, al sur de California, que cuenta con veinte mil fieles y una gran influencia en el movimiento evangelista conservador que en las últimas elecciones no sólo estuvo a favor de John McCain e hizo de Sarah Palin su diosa, sino que apoyó la infame Proposición 8. ¿Habrá que llamar a Omar para que defienda a ingenuos votantes de los nuevos guiños de Obama?

Déjame volar
.

No por mucho repetirse es posible convencerse de que no existe el amor eterno: hacia su ideal nos dirigimos cual burro tras la zanahoria. Y lo mejor es que éste suele aparecer cual relámpago para confirmar tanto su inexistencia como su dulce promesa. A propósito de la fiesta pagana –y foránea, sí– de San Valentín, la filósofa Esther Díaz aborda esa locura llamada amor.


María Mansilla

Son intríngulis ideales para repasar mientras se ataca esa caja de bombones que nadie nos regalará mañana, por San Valentín, a pesar del esfuerzo comercial para lograr que el amor romántico y su demostración en bienes que se intercambian por dinero triunfe. En el fondo, ¿todas y todos buscamos el amor eterno? ¿Por qué los amores perros son apasionadamente inolvidables? ¿Cómo se relacionan con el tema las chicas más jóvenes? ¿Las minorías sexuales están peleando una revolución? Touch and go, ¿y después? ¿Qué tienen en común el amor y la locura?

Esther Díaz, doctora en filosofía, autora de El himen como obstáculo epistemológico. Relatos de una filósofa, entre otros ensayos, se convierte en doctora corazón y punza sobre esas eternas (y no tanto) preguntas sobre esa cosita loca llamada amor.

¿San Valentín transcurre en las camas tanto como en las tandas publicitarias de los medios y en las billeteras?

–Comienza en las tandas publicitarias y en las billeteras (la moda surgió en EE.UU.), y se consuma –con suerte– en los cuerpos y las camas.

Si fuera presidenta y pudiera implementar un plan canje, ¿trocaría a San Valentín (referente religioso del amor romántico) por Cupido (referente de la mitología griega, de la pasión)?

–No intervendría. Es un tema demasiado liviano como para que de él se ocupara una jefa de Estado. Además, cada época elige sus mitos, y como en este caso están al servicio de las ventas, creo que son aproximadamente equivalentes. De todos modos, si hay gente que disfruta con una celebración impuesta por el marketing, que disfruten: ¡el enamoramiento es demasiado breve como para hacerle peder tiempo con prohibiciones!

Usted suele señalar que vivimos en tiempos de "inflación de la sexualidad". ¿Es necesario modificar ese índice?

–No se podría modificar fácilmente porque no son decisiones individuales sino dispositivos sociales. En la modernidad, los burgueses recién llegados al poder se autoimpusieron un control sobre sus deseos para demostrar que si bien no eran de sangre noble, eran de costumbres "sanas". Luego impusieron restricciones en los deseos de la población para asegurarse mano de obra dócil y sumisa. Se prohibía hablar de sexo y se lo controlaba. ¡Eso produjo más deseo! En nuestra época se desató un aluvión de expresiones sexuales. Cuando las ventas dependen de la cantidad de desnudos que se muestren estamos en épocas de inflación sexual. Pero desearía que la sexualidad recuperara esa especie de sacralidad del orden del secreto, de lo compartido sin cámaras ni exhibicionismo. Aunque con la práctica de "petes al paso" y de sexo para publicar en Internet la inflación nos está llevando a la muerte de la sexualidad, quizás porque lo que se consuma se consume.

También menciona una "ética del amor" capitalista. ¿Otro amor es posible? El legitimado "touch and go", el "amor líquido" (y ya que usted lo dijo primero, de "petes al paso"), ¿son una expresión de la forma contemporánea del amor?

–El amor capitalista se maneja con la dialéctica del "costo-beneficio" pero convive con el amor tradicional. Los poderes se esmeran para que creamos que el amor es eterno (eso nos torna manejables y previsibles), aunque produce mucho sufrimiento ante la triste realidad del fracaso. En la práctica, el "toco y me voy" o el amor desenchufado (líquido) es una forma de amor contemporáneo, y es muy saludable si las partes están de acuerdo, pero frustrante si se da unilateralmente. El problema reside en que si bien existen diferentes tipos de amor, seguimos sin poder disfrutar de la fugacidad de los sentimientos, insistimos en que sean durables y de propiedad privada. Pero la prueba de que no es así está en las promesas de fidelidad de por vida, ¿por qué prometeríamos si realmente el amor fuera para siempre? Las condiciones culturales imposibilitan, por el momento, un tipo de amor que pudiera zafar de las contradicciones señaladas.

Las minorías sexuales, con su visibilidad, militancia y conquistas políticas, ¿están haciendo una revolución en el campo del amor?

–Más que en el campo del amor, en el de los derechos humanos y de las libertades individuales. Pues si bien tener reconocimiento social puede producir un "mejor" tipo de amor, no debería olvidarse que los heterosexuales tienen desde siempre ese tipo de reconocimiento y eso no los pone a salvo del sufrimiento amoroso.

Usted prologó un libro del sexólogo Juan Carlos Kustnezoff, columnista del programa radial de su hijo Andy. ¿Por qué cree que cuando se habla a los jóvenes no se piensa el cuidado al otro como un acto amoroso?

–Supongo que es porque el discurso puramente sexual vende mejor que el previsor. Difundir el cuidado del otro (y el propio) como una demostración de amor sería revolucionario, pero habría que ver si los oyentes seguirían fieles a un discurso que dejara de ser arrolladoramente hiperactivo y divertido. Aunque habría que encontrar la forma de hacer divertido al preservativo y de que nos calentáramos con la posibilidad de usarlo.

¡¿Por qué los amores perros terminan siendo románticamente inolvidables?!

–Porque son imposibles, porque nos alejan de la rutina. Los amores "normales", en cambio, terminan devorados por la cotidianeidad, se desgastan en el acostumbramiento.

En este mismo suplemento, en el cuestionario Marcelle Proust, dijo que le habría gustado ser la vagina de Catalina II.

–Elegí a Catalina II porque se regodeaba con multiplicidades amorosas y era sexualmente politeísta, el monoteísmo suena abrumadoramente aburrido. No obstante, en el fondo todos buscamos el amor eterno y, como es bastante improbable, sufrimos por abrigar ese preconcepto. En cambio si aceptáramos lo huidizo del enamoramiento sabríamos que se goza poco tiempo pero amaríamos con mayor intensidad y sin tener que sufrir el despreciable duelo pos-relación.

¿Hay diferencias entre lo que las jóvenes y sus pares adultas esperan y depositan en una relación amorosa?

–Creo que las niñas tienen menos perjuicios sexuales que las adultas, pero como seguimos viviendo en una sociedad machista, también ellas son juzgadas como "ligeras de cascos" ante situaciones en las que los varones son positivamente valorados. Por su parte, las maduras (si lucen deseables) son bastante requeridas por los jóvenes y es lógico que así sea: tienen mayor experiencia en la cama, suelen ser económicamente independientes y no exigen relaciones formales ni hijos.

Entonces, sabe tan lindo sentirse enamorada justamente por aquello de "Basta de realidad, queremos promesas"...

–Sentir enamoramiento es lindo si podemos abrigar esperanzas respecto de la otra persona. La atracción reside en que nos ocurre algo que no podemos controlar con la razón, se trata del deseo, de una especie de velo que impide ver las precariedades de lo humano, sólo se ve lo maravilloso, lo anhelado. Además, es seductor creer que alguien nos eligió, que está pendiente de nosotros, que nos quiere. En el discurso platónico el amor es uno de los estados de la locura, una especie de enfermedad que, cuando nos acaece, nos hace sentir que tenemos alas y que juntos podemos volar.

07/02/2009

Tiempo


No es cuestión de saber
de bordar
de llorar
de medir
de partir
o morir

Es cuestión de vaciar
de olvidar
de librar
de reír
de besar
o alumbrar

No es cuestión de estorbar
de impedir
de sufrir
de apartar
de mediar
o nublar
´
Es cuestión de enlazar
de excitar
de tocar
de gozar
de lamer
de amar
´
y morir

13/01/2009

Arturo Jauretche

Medios de Difusión

Mientras los totalitarios reprimen toda información y toda manifestación de la conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de sus verdaderos intereses.Grupos capitalistas tienen en sus manos la universidad, la escuela, el libro, el periodismo y la radiotelefonía. No necesitan recurrir a la violencia para reprimir los estados de conciencia que le son inconvenientes. Les basta con impedir que ellos se formen.Dan a los pueblos la oportunidad de pronunciarse por una u otra agrupación política, pero previamente imposibilitan materialmente la formación de fuerzas políticas que respondan a las necesidades populares y cuando ellas existen, tal como existía entre nosotros la Unión Cívica Radical, movilizan para el soborno sus cuantiosos medios económicos, como lo hicieron para provocar el levantamiento de la abstención radical, y la coparticipación de los dirigentes en los crímenes contra el Pueblo y la Nación.""Monopolizados los grandes medios de formación de la opinión pública, medidas policiales y administrativas, como las limitaciones al derecho de reunión y a la circulación postal entre nosotros, perfeccionan la sutil tiranía de los financieros. Un director del trust eléctrico, o de cualquier otro trust, tiene hoy en sus manos el control de todas las noticias, de todos los editoriales, de todos los comentarios periodísticos. Desde sus despachos sale debidamente controlado el material informativo con que ha de nutrirse el ciudadano.De su visto bueno depende el buen nombre de un candidato, de un partido, de una acción cualquiera. El ciudadano tiene la ilusión que elige y sólo se limita a escoger entra la reducida lista que los financieros han decretado apta para el consumo popular. El político y su partido lo saben y sabe por consecuencia que antes de someterse a la elección popular ha de tener el visto bueno de los financieros, y este visto bueno se obtiene a cambio de la entrega de los intereses populares. Cuando el día del comicio llega, el pueblo no elige sino dentro de la opción que los financieros le proporcionan."" Esto ocurre aquí y en cualquiera de las llamadas grandes democracias.Mientras en los países totalitarios el pueblo es un esclavo sin voz ni voto, en los 'democráticos' es un paralítico con la ilusión de la libertad al que las pandillas financieras usurpan la voluntad hablando de sus mandatos. Proponemos un auténtico ideal democrático. El sometimiento de las fuerzas de las finanzas al interés colectivo. El estado que queremos debe ser fuerte para hacernos libres. No el estado totalitario cuyo fin es ahogar al hombre para realizarse, sino el estado que ahoga la tiranía del dinero para realizar al hombre, y así, en el terreno de la formación de la opinión pública, la solución democrática consistirá en sustituir la libertad de empresa periodística o radiotelefónica, que es la libertad de los grupos plutocráticos para hacer su prensa o su radio e impedir toda otra, por la libertad de presa sólo lograble cuando ella no tenga que depender de los intereses capitalistas. Solución ésta que requiere una Argentina Liberada, ya que como dije antes, la finanza es extranjera.El problema que en los países plutocráticos es un problema puramente interno, entre nosotros, está vinculado a la existencia de una soberanía nacional auténtica. Necesitamos liberar a la Nación para liberarlos dentro de ella". Opinión Pública y Democracia. 17/11/1941. Escritos Inéditos - Corregidor 2002."Porque los medios de información y la difusión de ideas están gobernadas, como los precios en el mercado y son también mercaderías. La prensa nos dice todos los días que su libertad es imprescindible para el desarrollo de la sociedad humana, y nos propone sus beneficios por oposición a los sistemas que la restringen por medio del estatismo. Pero nos oculta la naturaleza de esa libertad, tan restrictiva como la del estado, aunque más hipócrita, porque el libre acceso a las fuentes de información no implica la libre discusión, ni la honesta difusión, ya que ese libre acceso se condiciona a los intereses de los grupos dominantes que dan la versión y la difunden". Los Profetas del Odio y la Yapa. La colonización pedagógica. A. Peña Lillo Editor. Marzo 1975."Porque estos periódicos tan celosos de la censura oficial se autocensuran cuando se trata del avisador; el columnista no debe chocar con la administración. Las doctrinas, los hechos, los hombres, se discriminan en función del aviso; así hay tabúes tácitos y se sabe que no se debe mencionar, que camino no hay que aconsejar, que cosas son inconvenientes".

03/01/2009

Sin olvido

No esperes que te espere, si aún no te has ido.

No busques que te busque si aún, estás conmigo.
No evites mi presencia, si ella, está contigo amor.
Determina con desición y por un instante,
un nuevo plan, un proyecto agotador y esquivo,
un inmutable y descarado futuro sin amor,
un tímido y detallado mañana insolente imaginado sin frescura,
con descuido.
Mírate insensible.
Congela tu prudente corazón y tranquila verás... que ya no existo.
Ahora concede a tu imaginación y por un instante,
acostumbrados sudores,
huele tu piel más de una vez,
privilegia al amor con furia y pasión
y sin descuido.
Mírate sensible.
Congela tu prudente corazón y tranquila verás...
que aún existo.
No busques que te busque amor, si aún estás conmigo.
No esperes que te espere amor, si aún no te has ido...


Silenciadas por pudor en los diccionarios, poco contadas por si acaso, muchas historias de amor queer palpitan en la mitología griega. Dioses y mortales también lo hicieron.

Escribe Facundo Nazareno Saxe

Ganimedes y Zeus

Antes de que el más bello de los mortales fuera el príncipe Paris (¡interpretado en Troya por Orlando Bloom!), el hombre más bello fue el también troyano Ganimedes, príncipe hijo del rey Tros y la ninfa Calirroe. Este mortal bello fue visto por Zeus, el padre y rey de los dioses, y el deseo se apoderó de la mente del padre todopoderoso. Zeus secuestró a Ganimedes y lo llevó al Olimpo, para convertirlo en el copero de los dioses, sustituyendo en ese puesto a su propia hija, Hebe, la diosa de la juventud. Desde ese momento, Ganimedes vivió allí complaciendo los deseos de Zeus y jugando en sus ratos libres con Eros, el dios del amor. Claro, su padre fue recompensado con unos caballos mágicos y Troya se convirtió en leyenda por ser la tierra de los hombres más bellos. Y más deseados.


Patroclo y Aquiles

Aquiles, la bestia, el héroe más fuerte y valiente, tenía una debilidad: el joven Patroclo, su compañero y amante. Juntos viajaron a Troya a recuperar a Helena. Y juntos compartieron los días y años de lucha frente a Troya. Pero Patroclo murió, confundido con Aquiles, asesinado por el primogénito troyano, Héctor. El dolor de Aquiles por la pérdida de su amado fue milenario. Llega hasta nuestros días (incluso en las traducciones e interpretaciones que nos disfrazan la relación de los dos guerreros como una simple amistad). Ese dolor, puede ser, tal vez, una explicación de la violencia y el sadismo con los que Aquiles vengó la muerte de su amado. Héctor murió y Aquiles supo que su suerte estaba echada. No le importó, Aquiles había decidido morir para que sus huesos descansaran al lado de su amado y sus almas se encontraran en la isla de los bienaventurados.


Jacinto y Apolo

Jacinto era joven y bello. Deseado por dioses y hombres: por el poeta Támiris, el primer hombre que se enamoró y quiso conquistar a otro hombre; por el dios Apolo, el primer dios en desear a otros hombres, y por Céfiro, el viento del oeste, que lo deseaba para sí por completo. Apolo se deshizo de Támiris (de una forma tremendamente violenta, tan habitual en los dioses griegos) para poder disfrutar de la belleza y los juegos del bello Jacinto. Pero su placer no duró mucho. Céfiro, el dios del viento, celoso y posesivo, quería a Jacinto para él solo. Y un día en el que Apolo y Jacinto jugaban al disco, Céfiro hizo que el viento desviara el disco y golpeara en la cabeza de Jacinto, matándolo. Si no era suyo, no sería de nadie. Amor obsesivo, le dicen. Apolo, con su corazón roto, tomó el cuerpo de su amado y lo convirtió en una flor bella, la misma que hoy lleva su nombre. El bello Jacinto.


Orfeo y Calais

El héroe de la música, el hijo de la musa Calíope, amó a Eurídice, su joven y bella esposa. Pero ella murió poco después del casamiento. El valiente Orfeo intentó rescatarla. Pero un error condenó a la joven Eurídice a mantenerse en el Hades, el lugar de los muertos. Orfeo no tuvo consuelo. O se podría decir que sí. Abandonó a las mujeres y las rechazó, se convirtió en sacerdote en el templo de Apolo y no tuvo ojos para otra mujer. Pero sí para los muchachos, y especialmente uno, el joven alado Calais, hijo de Boreas, dios del viento del norte. Calais y Orfeo fueron amantes inseparables y juntos se sumaron a la expedición del navío Argos. La felicidad fue corta para Orfeo, asesinado tremendamente por un grupo de Ménades, sacerdotisas del dios Dionisios, el dios del vino. Según algunos, por su rechazo al culto dionisíaco. Según otros, por haber rechazado a las mujeres.

14/12/2008

Sencilla


Si pudiera tenerte
tan solo
cuando lo deseas
cuando en tu corazón
callejero inconcluso
titularas caricias
en mi cama.
´
Si pudiera tenerte
no sería feliz
por siempre
tan solo
sería aquella
que quiere ser
si pudiera tenerte.

30/11/2008

Vos


Saco una hoja y comienzo a pensar en vos.
Ninguna palabra es válida
si vos no estás en ella.

Sólo es el comienzo.